“Con un poco de azúcar…esa píldora que os dan…la píldora que os dan…  pasará mejor”.  Dogma y sentencia de una de las grandes filósofas del siglo XX, denostada por los academicistas: Mary Poppins (también es cierto que después se ponía con lo de “chinchimelin chinchimelin” y los ortodoxos recusan esas carajotadas, perdiendo por un lado lo que ganaba por otro la “joia pava”).

“Con un poco de azúcar…esa píldora que os dan, la píldora que os dan…  satisfechos tomaréis”…seguía esputando la supernany del paragüita. Y como un servidor tiene cierta tendencia a ponerse de hollín hasta las trancas por meterse donde no debe, y lo de las carajotadas me lo pide el cuerpo…que mejor que abrir esta nueva ventana en la que poder regalar píldoras con un poco de azúcar, que no es otra que el humor, perfecto catalizador y motor de esta serie de solemnes pamplinas que espero que satisfechos y satisfechas toméis.

Meterse en charcos en una enfermedad incurable como otra cualquiera, y cuando uno se pone la nariz de payaso, se le afila la mente y se le abre la boca. Y  si encima uno tiene que hacer del payaso listo y del tonto al mismo tiempo, el resbalón es tuyo, pero apetece que el tartazo se lo lleve el poderoso. Este humilde payaso…feliz de serlo, no entiende esto sin joder, ni lo disfruta sin molestar, que si uno divierte al que manda se convierte en bufón…y a mi nunca me gustó jugar de portero.